Por qué debemos tener cuidado con la forma en que usamos la frase "escoger sentirse ofendido"

Intención vs Impacto

Recientemente durante una conversación que escuché en un episodio del podcast LDS Living All In con Zandra Vranes, ella enfatiza la importancia de que nuestras intenciones coincidan con nuestro impacto .

"Lo que es realmente difícil es que a la gente le encanta centrarse en la intención: 'No tenía la intención de decir algo malo. No tenía la intención de decir algo racista' ", dice Vranes. "Pero como miembros de la Iglesia, nuestro objetivo es observar el impacto que estamos teniendo, y así, incluso si mi intención no fue herir tus sentimientos, si el impacto que tuve en ti no coincide con la intención que tuve". ¿No necesito cambiar la manera en que lo hice?

Vranes se refería específicamente a los momentos en que ella, como una mala Santa de los Últimos Días, escuchaba a los miembros decirle algo hiriente u ofensivo solo para explicar cuando los confrontaba: "Oh, no entendiste mis intenciones". Esas personas probablemente pensaron que al decir que no "pretendían" herir sus sentimientos, ellos estaban libres de problemas. Pero se olvidaron de tomarse el tiempo para aprender sobre el impacto que sus palabras tuvieron en ella y cómo podrían abordar las cosas de manera diferente en el futuro para asegurarse de que su impacto podría coincidir con su intención.

¿Sentirse ofendido es una elección?

Es fácil rechazar a alguien que se siente ofendido por ser "demasiado sensible" o por haber "malentendido". Las personas suelen decir: "Es tu decisión sentirte ofendido", como si eso absolviera las acciones del ofensor y culpara directamente a la persona herida. La verdad es que, incluso con las mejores intenciones, debemos ser conscientes del impacto que tenemos sobre las personas.

Vranes explica: "Entonces, si yo digo 'en realidad quiero que te sientas amado' y tú me respondes: 'Sí, bueno, eso en realidad me hizo sentir apartado',... yo tengo que cambiar mi intervención para que mi acción coincida con el impacto que estoy teniendo sobre ti. Nos esforzamos por hacer eso. Queremos que las personas simplemente se vayan con la intención que teníamos ".

Como dice Vranes, debemos tomar posesión no solo de la intención de nuestras palabras sino también de la forma en que compartimos esa intención. No podemos controlar cómo alguien responde a nuestras palabras y acciones, pero podemos aprender de esas experiencias para poder hacerlo mejor la próxima vez. Por ejemplo, si alguien comparte contigo que lo que dijo lo ofendió o lo lastimó, podría intentar responder con algo como: “Lamento que mis intenciones no coincidieran con el impacto de mis palabras. ¿Qué podría haber hecho diferente?" Podemos tratar de entender la perspectiva de esa persona en lugar de juzgarla por sentirse herida u ofendida.

Consejos de los apóstoles

El élder Holland en su discurso "La lengua de ángeles", dijo: "Como todos los dones “que [vienen] de arriba”, las palabras son “[sagradas], y [deben] expresarse con cuidado y por constreñimiento del Espíritu. A causa de esta comprensión del poder y de la santidad de las palabras deseo hacer una advertencia, si fuese necesaria, en cuanto a la forma en que nos hablamos los unos a los otros y la forma en que nos expresamos sobre nosotros mismos.".

El élder Holland habla aquí sobre el cuidado sagrado que debemos tener en cuenta en cómo nos hablamos unos a otros, porque nuestras palabras son poderosas. Necesitamos preguntarnos: si vengo de un lugar de amor cuando yo hablo, ¿ese amor se siente y se recibe en el otro extremo? Si percibes que no lo es, pregúntate qué están sintiendo realmente. Hacemos el convenio bautismal de “llorar con los que lloran; sí, y a consolar a los que necesitan de consuelo”. Nuestro trabajo no es juzgar a alguien que se lamenta o se siente herido por nuestras palabras o por las de otros, nuestro trabajo es estar con aquellas personas que están en esa tristeza, permítales ese espacio para sentir lo que están sintiendo y aprendan cómo podemos comunicar mejor el amor que realmente pretendemos para ellos.

¿Pero no dijo el élder Bednar que escoger sentirse ofendido es una elección? ¿No significa eso que es culpa de esa persona si se ofende? Es importante entender el contexto detrás del discurso del Elder Bednar de la Conferencia General 2006, cuando dijo: “El sentirnos ofendidos es un sentimiento que escogemos, y “El creer que alguien o algo podrá hacernos sentir ofendidos, irritados, lastimados emocionalmente o amargados disminuye nuestro albedrío moral y nos transforma en objetos sobre los cuales se actúa”. El élder Bednar se está enfocando en el albedrío aquí, en tomar responsabilidad de cómo respondemos a los demás. Asimismo, el “ofensor” también necesita tomar responsabilidad de sus acciones. El élder Bednar continúa diciendo: "En calidad de agentes, ustedes y yo tenemos el poder de actuar y de escoger la forma en la que reaccionaremos ante una situación agraviadora o hiriente". 

Al final del día, la comunicación entre los miembros del barrio, los miembros de la familia y las personas con quienes hablamos todos los días prospera cuando ambas partes se responsabilizan de sus palabras y acciones y cuando ambas personas toman en consideración las intenciones y los impactos de cada uno. No seremos perfectos en cómo nos comunicamos. Algunas veces nuestras palabras y acciones serán malentendidas, y otras veces malentenderemos las acciones e intenciones de otros. Pero como dijo el élder Bednar: "Les ruego que recuerden que tanto ustedes como yo somos agentes dotados de albedrío moral y que podemos escoger no sentirnos ofendidos". Cuando estamos heridos, podemos elegir ser constructivos sobre cómo respondemos a las personas comunicándonos claramente cómo nos impactaron otras personas. Cuando hacemos eso, les permitimos la gracia que les permite aprender y crecer.

Fuente: Artículo originalmente escrito por Jessica Grimaud y publicado en ldsliving.com. Traducido al español por Dastin Cruz para mundosion.org

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